Hoy toda marca debe ser accesible, y con más motivo aquella que represente a instituciones públicas como los museos. Actualmente, la accesibilidad cruza transversalmente todos los canales de comunicación que enlazan con el público. Los museos como Vilamuseu de la Vila Joiosa se han apuntado a romper con las barreras que el diseño tradicional les imponen. Quieren comunicarse con un público que busca vivir experiencias museográficas sin obstáculos, según el Instituto Nacional de Estadística, aproximadamente 2.000.000 de españoles que viven con algún tipo de discapacidad sensorial.
¿Cómo se crea una marca accesible como la de Vilamuseu? En primer lugar conociendo las realidades, deseos, necesidades y diferentes capacidades de los públicos con los que queremos entendernos. En segundo lugar, poniéndonos en la piel de los diferentes públicos, todos podemos ver alteradas nuestras habilidades de forma temporal o permanente en algún momento de nuestra vida: cuando sufrimos un accidente, cuando envejecemos, incluso cuando no entendemos un idioma extranjero. Y, en tercer lugar, asumiendo el reto de diseñar una marca que nunca se dará por finalizada, una marca preparada para cambiar, ya que nuevos públicos aparecerán con nuevas necesidades. La marca de Vilamuseu cuenta con la versión en braille y en estos momentos estamos trabajando en el diseño de la marca para personas sordas signantes.
En el caso de Vilamuseu, el primer paso hacia la accesibilidad era cambiar de nombre. Desde avanti avanti propusimos cambiar el nombre original Museo Arqueológico de la Vila Joiosa por Vilamuseu. Con Vilamuseu queríamos huir de la fórmula tan extendida y difícil de descifrar como son los acrónimos. Creamos la conjunción de dos palabras “Villa y Museo”, sencillas pero que forman parte de una interioridad común compartida por la mayoría de las personas. Sus raíces latinas las hacen comprensibles para visitantes de diferentes nacionalidades y su extensión y pronunciación favorecen su comprensión y retentiva. El resultado final de la conjunción ayuda a enriquecer de nuevos significados a la marca y nos ayuda a transmitir la futura oferta museológica y la idea de que toda la villa será un museo.
El diseño del logotipo nace de la voluntad de demostrar que es posible integrar diferentes lenguajes en una sola marca y convertirla en símbolo de integración. El braille es un código imprescindible para una parte de las personas invidentes y, al mismo tiempo, despierta mucha curiosidad a la mayoría de personas sin déficit visual. El braille es identificado al mismo tiempo como símbolo universal de accesibilidad. Se trataba de que la marca diera pie a diferentes interpretaciones según las características del público; aquellos que son más cercanos a la cultura y recursos de accesibilidad lo interpretan como símbolo de museo adaptado para todos. Los que desconocen el código ven en los puntos una representación gráfica de las rutas que el museo ofrecerá fuera de sus salas -los monumentos de interés en el pueblo se señalizarán con ellos- y el público invidente podrá tocar y entender la marca.
Braille, macro caracteres, mapas táctiles, franjas-guías de encaminamiento, lengua de signos, subtitulación SPS y bucle magnético son algunos de los elementos con los que contará VilaMuseu. En el proyecto han participado, la empresa ProASolutions en la parte arquitectónica; Joan Sibina Arquitectes Associats en museografía; Rovira-Beleta Accesibilidad y Àgils Comunicació como consultoras de accesibilidad arquitectónica y sensorial, respectivamente.
















